sábado, 5 de junio de 2010

EL SECRETO ESCURRIDIZO DE LA SUERTE

¿Qué es la suerte? y sobre todo ¿Qué hace que alguna gente tenga suerte y otra sea desafortunada?

Os habéis fijado alguna vez que algunas personas son afortunadas, mientras que a otras les pasan mil desgracias o les sale todo mal.
Bueno, pues según un estudio realizado a lo largo de varios años por el profesor Wiseman, en el que intervinieron un total de 700 individuos particularmente afortunados y desafortunados, la suerte depende de uno mismo. Algo con lo que estoy totalmente de acuerdo.

El resultado de este experimento mostró las diferencias entre ambos grupos de individuos, y las características que definen y diferencian a las personas afortunadas de las que no lo son. O dicho de otra forma, su secreto.

Esto es lo que los diferencian:
- La gente con suerte es extrovertida y positiva.
- Saben ver las oportunidades cuando se les presentan: Esto es importante, porque las personas que carecen de suerte se concentran solo en lo que les importa, y acaban ignorando todo lo demás, y entre lo demás se encuentran las oportunidades. Por ejemplo, las personas egoístas son propensas a pasar por alto las ocasiones favorables.
- Están ansiosos por el cambio y la novedad en sus vidas, lo cual aumenta sus posibilidades de buena fortuna.
- Escuchan a su intuición antes de tomar una decisión, prestan atención a lo que sienten, no solo a lo que piensan, y actúan en consecuencia.
- Se autogestionan sin saberlo: creerse afortunado es ya tener suerte.
- Creen en el impacto de sus acciones en el futuro, no como los desventurados jugadores de azar, que esperan un milagro.
- Visualizan sus objetivos o ilusiones, de manera que ya los hacen casi suyos.
- Cuando algo les sale mal, permanecen optimistas y positivos, a diferencia de los desafortunados que caen en el circulo vicioso del "Siempre me pasa a mí".
- Olvidan los malos recuerdos con facilidad y miran siempre al futuro.
- Saben renacer de sus cenizas. Cuando tienen un fracaso se levantan y siguen adelante, mientras otros pierden tiempo y energía en lamentarse de si mismos.

 Si lo pensamos, nos damos cuenta de que estas cualidades son en realidad sentido común bien empleado. Pero el sentido común, es de todo menos común.
Estamos inmersos en nuestra pautas mentales del día a día y actuamos cada vez más de forma autómata, perdiéndonos muchas cosas.
Así que ahora, cada uno que saque sus propias conclusiones.