jueves, 28 de enero de 2010

EL VIOLINISTA DEL METRO

Hace tiempo, un hombre se sentó en una estación del metro de Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana. Durante los siguientes 40 minutos interpretó varias obras de Bach. Durante ese tiempo se calcula que pasaron por la estación más de mil personas, casi todas camino de sus trabajos. Transcurrieron 3 minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad se percato que había alguien tocando y aflojó por un instante su paso. Un par de minutos más tarde, una mujer arrojó un dolar en la lata del violinista y siguió su camino. Unos 10 minutos más tarde alguién se apoyó contra la pared a escuchar, pero enseguida miró su reloj y retomó su camino.

Quien prestó más atención fue un niño de 3 años, su madre tiraba del brazo pero el niño se plantó frente al músico, finalmente su madre se lo llevó mientras el niño giraba la cabeza hacia atrás para ver al artista.
En todo el tiempo que el músico estubo tocando solo 7 personas se detuvieron y otras 20 dejaron unas monedas en su lata sin detenerse en su camino. El violinista logró recaudar 32 dolares.

Cuando terminó de tocar, nadie pareció darse cuenta. No hubo aplausos ni reconocimientos. Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas que se escribieron nunca, en un Stradivarius antiguo tasado en 3.5 millones de dólares.
Dos días antes de su actuación en el metro, Bell llenó un teatro en Boston, con localidades de 100 dolares. La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el periódico The Washinton Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas. Se trataba de averiguar si en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿Percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?

Una de las conclusiones de este experimento, es la siguiente: Si no tenemos un instante para detenernos a escuchar a uno de los mejores músicos interpretar la mejor música escrita en la historia, ¿Qué otras cosas nos estamos perdiendo?.