martes, 31 de marzo de 2009

18- EL BAR MADRID, INTERNATIONAL HOUSE Y EL BAR PEPE

"Haz lo que puedas con lo que tengas, estés donde estés" (Theodore Roosevelt)

Empecé a trabajar en el Bar
Madrid a finales del año 96, recomendado por Antón, que trabajaba allí.
El Bar Madrid es un bar de copas que está en Winsley Street, una boca calle de Oxford Street.
Nuestro horario era de 10 de la mañana a 6 de la tarde, y de lunes a viernes. Éramos cuatro personas encargadas de la limpieza y mantenimiento de las instalaciones: Yo, Antón, Eugenio y Jack.
Jack era el chapuzas, encargado de arreglar todo lo que se estropeaba: luces, altavoces, puertas, grifos, bisagras, etc.
Las cosas se rompían y estropeaban continuamente, precisamente porque él las había arreglado. a veces se tiraba una mañana entera para poner un azulejo en la pared o cambiar un enchufe.

Y yo, Antón y Eugenio, éramos los encargados de limpiar el local, y dejarlo listo para la noche. Teníamos que hacer esto en 8 horas, cosa bastante difícil porque era una tarea de 2 o 3 horas que teníamos que prolongar.
Yo me entretenía bastante con Jack, echándole una mano con sus chapuzas. Sujetándole alguna bombilla o tornillo. Y de paso practicaba inglés, ya que él era autóctono.
Eugenio era de Cartagena, y llevaba poco trabajando allí. Vivía en una residencia enttag
Swiss Cottage. Enseguida hice buenas migas con él cuando descubrí que, la música que escuchaba en aquellos auriculares de los 90, era de Rosendo.

Poco después de empezar en el Bar Madrid, comencé a ir a clases de inglés tres veces por semana, después del trabajo.
Iba a una academia fantástica que estaba en Green Park: "International House". Eran unas clases muy económicas impartidas por profesores en prácticas. Fui asiduo de esta academia durante 3 meses, en los que conocí a gente estupenda. En la clase a la que iba, éramos unos 14 o 15, entre los cuales sumábamos unas 10 nacionalidades distintas.
Había uno que era de "Djibouti", un pequeño país, perdonad mi ignorancia, del que yo nunca había oído hablar. Que esta entre Somalia y Etiopía, y bañado por el mar Rojo.

Las clases normales en "International House", eran más caras, y la mayoría de los estudiantes eran japonesas provenientes de familias adineradas, que vivían en pisos de lujo compartidos.
Cada dos semanas se organizaba una fiesta en la cantina, donde estudiantes y profesores comfraternizábamos.

También, en esa época conocí el Bar Pepe, que está en una callejuela escondida cerca de Tottenham Court road. Hoy en día es un garito bastante conocido entre la comunidad hispana. Y durante el fin de semana esta siempre abarrotado entre las 2 y las 5 de la mañana. Pero en el año 96 era otra cosa.
La primera vez que fui al Bar Pepe, Era, creo que un viernes a las 3 y media de la madrugada. Estábamos, yo, Eugenio, y alguien más. Habíamos quedado con Agustín, que trabajaba de barman en el Bar Madrid. Nos dijo que sabía de un sitio en el centro para ir a tomar la última. Y que aún permanecía abierto cuando todos los bares de copas cerraban.

Así que nos fuimos a un tal Bar Pepe. Nos metimos por una callejuela poco iluminada y nos paramos frente a una puerta. Pero allí no había ningún bar. Agustín pulsó el botón del portero automático y una voz preguntó quien era, él le dio su particular contraseña y la puerta se abrió.
Recorrimos un estrecho pasillo hasta llegar a unas empinadas escaleras de caracol que conducían a un sótano. Abajo había una especie de barra y dos áreas a diferentes niveles, con una mesa en cada zona. Y en una esquina un baño diminuto y muy precario, en el que apenas cogía una persona. Y para cerrar y abrir la puerta desde dentro tenías que ser un contorsionista.
Todo el local tendría unos 40 metros cuadrados. La salida de incendios era una trampilla en una esquina del techo, a la que sea accedía mediante una escalera metálica apoyada en la pared.
En una de las mesas había unos personajes de avanzada edad jugándose el dinero al pocker. Fumaban sin parar y bebían cerveza San Miguel.
El Barman era Pepe, un gallego menudo que tendría unos 50 años. Usaba botas de cuero y tacón alto (sin espuelas), un chaleco de cuero negro y unos vaqueros ajustados. Era un individuo muy agudo y divertido, con un toque de chulería.
Después estaba Gregorio, un andaluz corpulento, con una gran panza y un gran bigote. Digamos que era el encargado del control de accesos al local. Aunque cuando le vi por primera vez, pensé que era un parroquiano que había bebido más de la cuenta, porque estaba sentado a una mesa con la cabeza y los brazos desplomados sobre ella, y durmiendo la mona. Pero a las seis y media, más o menos, se despertaba repentinamente y vociferando y tocando las palmas echaba a todo el mundo del local:
- "¡Venga, coño, a emborracharse a vuestras casas, que ya está bien, hombre!"
Una vez, una amiga nuestra se sentó en el regazo de Eugenio, porque no había sitio a la mesa para todos. Y Gregorio se les acercó todo cabreado y les dijo en voz alta:
- "¡Oye, si queréis follar, a vuestra casa eh... Aquí nada de cosas raras...!"

Pero como ya he dicho antes, ahora el Bar Pepe es otra cosa. Ya no se va allí a jugar al pocker, ahora es un bar de copas muy concurrido. En la entrada hay dos tipos para controlar el acceso. Y Pepe ya no trabaja allí.
Advertencia: El Bar Pepe no es apto para claustrofóbicos.


domingo, 29 de marzo de 2009

-LUGARES SECRETOS EN GOOGLE EARTH

Hay muchos lugares en la tierra realmente curiosos si se ven desde el espacio. Aquí van algunos de ellos.


Secret places at Google Earth

sábado, 28 de marzo de 2009

- UNA CANCIÓN PARA EL DÍA DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Una canción de los cowboys Fringants con motivo del día del cambio climático.
Una hipotética historia en un hipotético futuro. Que tal vez no sea tan hipotético después de todo.

La organización World Wildlife Fund invitó al planeta a “apagar la luz” de 20:30 a 21:30 el día de hoy para promover la reflexión sobre el cambio climático.

Este vídeo está en francés con subtítulos en inglés. Aquí va la traducción al español:

PLUS RIEN. (NADA MÁS)
No me quedan más que minutos de vida,
como máximo unas horas
me siento desvanecer
soy ahora el último humano sobre la tierra.

Hace mucho tiempo, cuando yo era todavía muy pequeño,
me han descrito como era el mundo,
cuando aún vivían los padres de mis abuelos,
y que todavía caía la nieve en el invierno.

En ese tiempo, se vivía al ritmo de las estaciones,
el fin del verano traía las cosechas,
el agua pura y limpia corría por los arroyos
donde los corzos y ciervos abrevaban.

Pero yo no he visto más que un planeta desolador,
paisajes lunares y calor sofocante
y mis amigos morir de sed o de hambre.
Como caen la moscas....
Hasta que no quede nada más
nada más...
nada más...

No me quedan más que minutos de vida,
como máximo unas horas.
Me siento desvanecer,
mi hermano ha muerto ayer en medio del desierto,
soy ahora el último humano sobre la tierra.

Todo comenzó hace muchos años,
cuando mis ancestros estaban obsesionados
con unos recortes de papel llamados dinero,
los cuales convertían a ciertos hombres
verdaderamente ricos y poderosos.

Y estos nuevos dioses no se detenían ante nada,
estaban dispuestos a todo para conseguir sus fines.
para enriquecerse aún más arrasaron la tierra,
contaminaron la atmósfera y envenenaron los ríos.

Pero al cabo de unos cien años algunos hablaron
y advirtieron que era necesario parar todo esto,
pero la mayoría no comprendió esta sabia profecía.
Estos hombres solo hablaban en términos de beneficios.

Solo años más tarde se darían cuenta de su equivocación
y arrastrados por el pánico declararían el estado de emergencia.
Cuando todos los océanos habían engullido las islas
y las inundaciones golpeado las ciudades.

Y a continuación, durante todo un decenio
serían los huracanes, después los incendios
los temblores de tierra y las grandes sequías.
En cualquier lugar se leía el desamparo en la cara de la gente.

El mundo tubo que luchar contra las pandemias,
diezmados por millones debido a enfermedades atroces.
Después otros murieron de sed o de hambre.
Como caen las moscas...
hasta que no quede nada más....
nada más....
nada más...

Mi hermano ha muerto ayer en medio del desierto,
soy ahora el último humano sobre la tierra.
Al final, la inteligencia que nos ha sido otorgada
no habrá sido más que un bonito regalo envenenado.

Porque no le quedan más que unos minutos a la vida,
como máximo unas horas.
Me siento desvanecer,
ya no puedo andar, apenas respirar.
Adiós humanidad....
adiós humanidad....

Un video de MadK3

viernes, 27 de marzo de 2009

- LO QUE OCURRE UN SÁBADO POR LA MAÑANA EN PORTOBELLO ROAD

Uno de esos momentos que surgen caminando por Portobello Marquet.


Un video de NessaBocchi

miércoles, 25 de marzo de 2009

¿POR QUÉ A VECES, EL MUNDO NOS PARECE TAN HOSTIL, Y A VECES TAN AMABLE?


Un día, un pequeño perro que deambulaba por una calle poco transitada, divisó una vieja casa. La curiosidad hizo que se metiera dentro para investigar.
Al entrar se encontró con una gran estancia llena de perros que lo rodeaban y lo miraban con recelo. El pequeño perro se puso nervioso y empezó a ladrar. Los otros perros empezaron a ladrar también y se mostraron desafiantes ante él, enseñando sus dientes con rabia.
El pequeño perro estaba muerto de miedo, empezó a recular lentamente hasta que cuando vio la oportunidad salio disparado de la casa y corrió durante varios minutos sin mirar atrás. "Que sitio tan horrible" -pensó, "No volveré por aquí nunca más".

Un par de semanas más tarde, otro perro que casualmente pasó por la misma casa, entró para curiosear. Dentro se encontró rodeado de otros perros que cariñosamente movían sus colas en señal de bienvenida. El perro se sintió acogido y arropado por estos perros que no conocía de nada. Paso un rato muy agradable en aquella casa.
Cuando se marchó pensó: "Que sitio tan fantástico, tengo que venir por aquí más a menudo"

En la entrada de la casa había un cartel que decía: "CASA DE LOS MIL ESPEJOS"

¿Que te dice esta historia?

domingo, 22 de marzo de 2009

- ANUNCIO "PROTEGE MI VIDA"


Sobran las palabras.
Sacado de http://www.sindinero.org/blog/archives/745
Un trabajo realizado por Mario Morales. Enhorabuena por esta iniciativa.

sábado, 21 de marzo de 2009

17- PERIPECIAS DEL EDU EN LONDRES

"EL HOMBRE QUE SABE CON SEGURIDAD A DONDE QUIERE LLEGAR, EL MUNDO ENTERO SE APARTA PARA DEJARLO PASAR" (Antoine de Saint-Exupéry)

A principios del 96, Edu trabajaba en un MacDonald´s que estaba en Oxford Street. Lo hacía para cubrir sus gastos de alquiler, comida y transporte. Ya que él no había venido a Londres para trabajar, sino para aprender Inglés y hacer un master. Lo que pasa que la vida es dura.
Se levantaba todos los días a las 6:30 de la mañana, y se iba a voltear McPollas, que era como él llamaba a las hamburguesas del MacDonald's.
Este trabajo lo tenía bastante quemado, no por estar cerca de la plancha, que también. Sino porque estaba en pleno Oxford Street. Posiblemente el MacDonalds más concurrido de la ciudad.

Eduardo era un tipo muy tranquilo y sosegado, pero cuando sonaba el despertador por la mañana, maldecía a diestro y siniestro durante los primeros minutos del día. Luego se tomaba el resto del día con filosofía.
Yo dormía en la litera de arriba y me hacía mucha gracia cuando se despertaba y se ensañaba con el despertador, especialmente cuando yo no tenía que madrugar, durante el fin de semana.

Un día que yo tenía que madrugar, como revancha por mis cachondeos, Edu escondió mi despertador encima del armario, en medio de un amasijo de cajas y objetos. Y cuando el insoportable pi..pi...piii... me despertó, me volví loco para encontrarlo. Ahora era yo el que maldecía, mientras Edu e Iván se desencajaban la mandíbula en el salón. Nos gastábamos bromas de este tipo muy a menudo.

Un sabado por la mañana, Edu se levantó como de costumbre para ir al tajo. Pero dos horas más tarde estaba de regreso, el tío.
Le pregunté que le había ocurrido. Y me dijo que cuando salió de la boca del metro en Oxford Circus, y vio el cuantioso gentío que salía del metro y atiborraba las calles, pensó:
" Toda esta gente se va de compras, y con la cantidad de tiendas y grandes almacenes que hay, van a necesitar toda la mañana, al final se cansarán y les entrará el hambre, ¡claro!. Entonces se irán al MacDonalds a pedir el puto MacPollas que a mí me toca hacer. ¡Anda ya....!
Así que, presa del pánico, se dio media vuelta y regresó a casa. Dijo que no iba a trabajar en el MacDonalds nunca más, que ya encontraría otra cosa. Ni siquiera se pasó por allí para despedirse.
Pero una semana más tarde, cuando vio que se le acababa el dinero y aún no había encontrado otra cosa, se fue al MacDonald's a intentar recuperar su trabajo.
Cuando su supervisor lo vio se puso como una fiera, y le preguntó pero que coño había pasado, como había desaparecido sin decir nada, y que si pretendía recuperar su trabajo, estaba muy equivocado.
Pero Eduardo se invento un gran drama, y le dijo que tuvo que coger el primer avión a España, sin tiempo para avisar. Para colmo le habían robado la mochila donde tenía la cartera, donde guardaba el numero del trabajo, y bla...bla....bla..... Y que lo sentía enormemente.
Total que el supervisor se tragó la película y se le ablandó el corazón: "Bueno, te daré otra oportunidad" -le dijo.
Ese mismo día empezó a trabajar, pero al día siguiente cambió de opinión y no volvió. Increíble pero cierto.

Una semana más tarde, Edu empezó a trabajar en el mismo hospital en que trabajaba Iván y Juán.
No sé si era Iván o Juan, el que se suponía que le tenía que mostrar sus tareas. Que básicamente consistían en técnicas de escaqueo.
Allí, Edu se labró una reputación como trabajador infatigable. El día en que llegó a casa y nos contó:

-"Ostras, hoy la manager (supervisora) me pilló in fraganti. Todo comenzó cuando me dijeron que tenía que limpiar una sala con varias camas en el quinto piso. Así que para allá me fui. Pero a los cinco minutos me entró el sueño, ya que ayer estuve de juerga y no había dormido casi nada. Cerré la puerta, moví una cama que estaba pegada a la pared y me senté en el suelo entre la cama y la pared. Al rato me quedé dormido. Entonces escuché el ruido del cubo metálico que puse detrás de la puerta, como posible aviso por si alguien entraba. Me incorporé sobresaltado agarrando con mis manos lo primero que pillaron, que era un espray en una y un paño en la otra. Me quedé rojo como un tomate cuando vi a la manager frente a mí, con cara desconcertante.
Y de repente, se me acerca y me dice que muy bien, que todos deberían ser como yo. Que gran trabajador era que hasta movía las camas para limpiar detrás, cosa que a nadie se le pasaba por la cabeza.
Y al verme tan rojo, me dijo que no me esforzara tanto, que me lo tomase con calma. Y que me fuera a tomar un café, que bien merecido me lo tenía..."

Cuando escuchamos su historia, de la forma irónica que solo él la podía contar, se nos saltaban las lágrimas de la risa.
Más tarde trabajajó en la cafetería del museo de la ciencia, hasta que se fue a Cardiff a hacer un master en minas. Después de remover cielo y tierra para conseguir una plaza.

Yo también dejé mi trabajo en la Cocina de Babel casi a final del verano, y empecé a trabajar en el Bar Madrid (una discoteca latina por Oxford Street)

martes, 17 de marzo de 2009

16- DE FIESTA POR LONDRES Y BARES AUSTRALIANOS

"EL VIAJE REAL DEL DESCUBRIMIENTO NO CONSISTE EN VER NUEVAS TIERRAS, SINO EN VER CON NUEVOS OJOS". (Marcel Proust)

Cada día, al acabar el trabajo, era uno de los primeros en llegar a casa. Así que aprovechaba para estudiar un par de horas, hasta que llegaba alguien. Más tarde me bajaba al salón para ver quien había, cual era el tema de conversación, si había llegado alguna figura nueva, que planes teníamos, etc
Más adelante, empezaría a ir a clases de inglés dos veces por semana a una academia fabulosa que se llamaba "International House".

En esa primera época, los fines de semana, a menudo surgía alguna fiesta en casa de alguien que conocía a alguien que era amigo o compañero de trabajo de uno de nosotros. Y a veces teníamos que regresar a casa desde el otro extremo de Londres a las tantas de la madrugada, cosa que muchas veces se convertía en una odisea. Otras veces te quedabas a dormir en el sofá o moqueta del anfitrión de turno, y cogías el primer metro por la mañana.
Cuando no teníamos ningún plan, nos lo montábamos en casa o en un pub local. Ya que salir por el centro, después de las once de la noche, cuando cerraban los pubs, y te tenías que meter en los bares de copas, era demasiado caro. Hasta que descubrimos sitios como: Bar Pepe, Backpackers, Intrepid Fox, The Church, Spotted Dog, etc.

El Backpackers estaba en King's Cross. Era un garito australiano donde ponían música, en su mayoría, Pop Rock de los 80: ABBA, Bruce Springsteen, Bryan Adams, y un largo etc.
Los sábados, si entrabas antes, creo que eran las 9 de la noche, pagabas 5 libras y tenías barra libre hasta las 11 o las 12, algo así. Cosa que para nosotros fue un gran descubrimiento. Así que allá nos íbamos muchos sábados toda la cuadrilla de casa Maruja.
Las noches en el Backpackers solían ser legendarias, y eran motivo de risas y jolgorio al día siguiente.
En ese periodo empezó la afición de Antón p0r la fotografía. El objetivo no era hacer fotos profesionales, ya que al principio eran hechas con una cámara de usar y tirar, sino de inmortalizar los momentos mas in fragantis, cómicos y disparatados de cada uno de nosotros, o de quién se terciara.
Se acercaba con sigilo, esperaba el momento adecuado, y disimuladamente... ¡Zas!. Te pillaba en el momento más comprometido. La cantidad de fotos desternillantes que debe tener.... Algún día nos sorprenderá haciendo algo gordo con ellas.

Lo malo de ir al Backpacker's era que para regresar a casa a las cuatro y pico de la madrugada había que coger un autobús nocturno hasta Oxford Street, y allí bajarse y esperar otro que nos llevara a Queen's Park. A veces, si aún nos quedaba cuerda, nos íbamos al bar Pepe, del que hablaré más adelante. Cerraba a las seis y pico de la mañana, para entonces ya estaba abierto el metro, y nos íbamos para casa en él.

En King's Cross estaba también "The Church" (la iglesia), muy australiano. Y haciendo honor a su nombre, abría el domingo por la mañana, muy temprano.
Valía la pena ir a este sitio, al menos una vez como experiencia. Era como un gran almacén con un escenario improvisado. La bebida se compraba fuera, y lo mínimo que se compraba era un pack de cuatro cervezas de las grandes.
Dentro veías a todo el mundo con las cervezas colgando del pantalón, quien más y quién menos iba como una moto. Había muchos jugadores de rugby australianos cuatro por cuatro que iban allí a emborracharse. Alguno se bebía las cervezas de un trago y luego aplastaba las latas vacías en su propia frente.
En el escenario organizaban... No se si eran concursos, una tradición o qué, donde las chicas más osadas, mayormente australianas se subían al escenario. Y después de beber la máxima cerveza posible se quitaban la camiseta y el sujetador.
Hace poco me he enterado que están cerrando muchos de estos sitios, para en su lugar abrir locales pijos y selectos. A donde iremos a parar.

miércoles, 11 de marzo de 2009

- FILOSOFÍA DE VIDA

Nada mejor para levantar el ánimo. Este video me recuerda aquella frase que dice:

- La mayoría de los fracasos en la vida, son de gente que no se dieron cuenta de lo cerca que estaban de la cumbre cuando se dieron por vencidos.




lunes, 9 de marzo de 2009

SECRETOS DE LA VIDA (EL CAPULLO DE LA MARIPOSA)


Un día apareció un pequeño agujero en el el capullo de una futura mariposa. Un hombre que por allí pasaba se detuvo a observar a la mariposa que luchaba por salir por aquel agujero tan estrecho.
Después de un rato parecía como si fuera incapaz de salir, y el orificio permanecía todavía muy pequeño.
Era como si la mariposa se hubiera dado por vencida, después de haber hecho todo lo posible para liberarse.
Así que el hombre decide echarle una mano, y hace una pequeña raja en el agujero del capullo con su navaja. La mariposa sale inmediatamente.

Pero su cuerpo estaba entumecido y aletargado, sus alas poco desarrolladas y apenas se movían. El hombre continúa observando, pensando que de un momento a otro las alas se abrirían y empezaría a volar.
Pero no fue así. La mariposa pasó el resto de su existencia arrastrándose por el suelo con sus alas desmedradas. Nunca pudo volar.

Lo que el hombre, con sus buenas intenciones no podía entender, es que, el paso por el agujero tan estrecho del capullo, era el esfuerzo requerido para que la mariposa pudiese transmitir el fluido de su cuerpo a sus alas, de manera que fuesen lo suficientemente vigorosas para volar.
Este era el molde a través del cual, la naturaleza le hacía pasar para que se desarrollara y creciese con éxito.
A veces un gran esfuerzo es precisamente lo que necesitamos en nuestra vida. Si nos pudiésemos permitir vivir sin encontrarnos con obstáculos, estaríamos limitados. No podríamos ser tan fuertes como somos.
Puede que no hayas recibido nada de lo que has pedido... Pero seguro que has recibido todo lo que necesitabas.

sábado, 7 de marzo de 2009

EL INDUSTRIAL Y EL PESCADOR


Un industrial, paseando por la playa, se horrorizó al ver a un pescador tumbado perezosamente al lado de su barca y fumando en pipa:

"¿Por qué no estás pescando?"-pregunto el industrial.

"Porque he cogido suficientes peces para hoy"-respondió el pescador.

"¿Y por qué no pescas más?"

"¿Y que haría con ellos?"

"Podrías ganar más dinero" -fue la respuesta. "Con ese dinero dinero podrías poner un motor a tu barco e ir a pescar a aguas más profundas, y coger más pescado. Entonces tendrías suficiente dinero para comprar redes de nylon. Estas redes cogerían más pescado. Pronto tendrías suficiente dinero para comprar otro barco.... incluso una flota de barcos. Y serías rico como yo.

"¿Que haría entonces?"

"Entonces disfrutarías realmente de la vida"

"Y que te crees que estoy haciendo ahora"

Ya lo dice el dicho, no es más rico ni feliz el que más tiene, sino el que menos necesita.

martes, 3 de marzo de 2009

15- LOS PERSONAJES QUE LLEVAMOS DENTRO

"EL MUNDO ES UN ESCENARIO. Y TODOS LOS HOMBRES Y MUJERES SON SIMPLEMENTE ACTORES: TIENEN SUS ENTRADAS Y SUS SALIDAS. Y CADA PERSONA, EN EL TIEMPO QUE LE CORRESPONDE INTERPRETA VARIOS PAPELES" (William Shackespeare)

No puedo acordarme de toda la gente que vivió o pasó por Casa Maruja durante mi primera etapa allí, que fueron unos 7 o 8 meses aproximadamente. Y de los que me acuerdo, no puedo mencionar a todos porque nos haríamos un lío. Así que me limitaré a mencionar a los personajes más significativos.

Para mí, Casa Maruja era un ir y venir de protagonistas de sus propias historias. Cada uno tenía algo que contar, algo de lo que huir, o algo que buscar. Era como una gran comedia donde todo era muy intenso, sin lugar para el aburrimiento.

Iván y Juan Trabajaban en un hospital, creo que era el Saint Mary´s. Pertenecían al departamento de limpieza, pero como decían ellos, no había nada que limpiar. Así que la mayoría del tiempo lo dedicaban a pasearse por las plantas de arriba abajo, conversando con los pacientes más veteranos que esperaban ansiosos su llegada.
Iván, incluso se echaba una partida de cartas con un anciano que le contaba su vida por capítulos.
Según Juan, lo típico en Iván era encontrarlo pavoneándose todo chulo y vacilón con una escobón al hombro, una gran sonrisa y un cigarro liado detrás de la oreja. A veces su jefa lo pillaba y le soltaba un rapapolvos, pero él no se inmutaba. Sonreía, y decía: "no problem" , y se ponía a la faena. Pero en cuanto desaparecía la jefa, escobón al hombro otra vez.
Siempre que me acuerdo de Iván, lo recuerdo sonriendo, nunca le vi serio. Se lo tomaba todo en broma y con filosofía. Para él los problemas no existían o se los pasaba por el forro.

Yo, Iván y Edu fumábamos tabaco de liar, ya que los cigarrillos normales estaban entonces casi tres veces más caros que en España. Decíamos que aparte de ser más económico era más sano y natural. Y podías fumar menos simplemente haciéndolos más finos.
Yo empecé a hacerme los cigarros cada vez mas perfectos y más finos, era como un ritual. Además, me había inventado la teoría de que haciéndolos más y más finos al final dejaría de fumar sin enterarme. Pero no funcionó.

Hablando de teorías, en Casa Maruja, quien más y quien menos tenía sus teorías o ideas estrambóticas: Juan decía que la convivencia perfecta entre un hombre y una mujer sería trazar una linea divisoria en el hogar conyugal, cruzándose dicha linea solamente en casos muy concretos o de urgencia sexual.
Había un gran compañero vasco, que una vez, en un tema de conversación sobre el amor y sus diferentes interpretaciones, alegó que él tenía los cojones llenos de amor.
Meses más tarde, también, hubo una chica en la casa que tuvo la osadía de llamar "residencia de estudiantes" a Casa Maruja. Aquello provocó grandes carcajadas y pitorreos que se prolongaron durante semanas.

También vivía en la casa Victor, al que todavía no he mencionado. Era un apasionado de la ciencia, y en especial del universo y todo lo que al concierne. Lo sabía todo del tema. Podía tirarse horas hablando de la teoría de la relatividad. Su cabeza estaba llena de constelaciones, formulas y teorías, y le gustaba proclamar sus conocimientos a los cuatro vientos. Y cuando lo hacía, lo hacía con vehemencia y fogosidad: sus músculos se tensaban, su cara enrojecía, las venas de su cuello se dilataban. Era todo un espectáculo.
Edu que era geólogo y sabía bastante de algunos temas de los que Victor se jactaba, buscaba siempre la forma de pillarle en algún error. Y coversaban y discutían sobre temas apasionantes. Para mí, aquello era como ver un documental de la BBC.

Victor venía de un pueblo de Andalucía en el que era un gran incomprendido. Según él, la gente le llamaba el loco de las estrellas. No podía soportar la incultura de la gente, que decide ser ignorante por decisión propia. Su palabra favorita era ceporro, para definir a este tipo de gente.
Según él, en el entorno en el que vivía, había muchos ceporros. Siempre llevaba un rotulador de color rojo para corregir los anuncios que se iba encontrando por el barrio, del tipo de:


En su barrio, decía, proliferaban las pitonisas, adivinos y videntes que se lucraban a costa de la ignorancia de la gente.

Victor había venido a Londres a estudiar inglés, y con el tiempo quería traerse a su mujer y encontrar un trabajo relacionado con la ciencia, que era su sueño. Aunque sabía que no era fácil, y tendría que esforzarse y estudiar mucho. En esa época trabajaba en un restaurante para ir tirando.
Conociéndole, y aunque no he sabido de él durante más de diez años, me lo imagino trabajando en el museo de la ciencia, el observatorio de Greenwich o algún lugar por el estilo. ¡Por sus cojones!