jueves, 13 de junio de 2013

Turbio negocio

-Buenos días señor, ¿ha aceptado usted al hijo de Dios como su salvador?

     -¿Salvador de qué?

-De la condena eterna.

     -¿Y quién me ha condenado?

-Dios, él nos condenó a todos nosotros por defecto.

     -¿Entonces él condena a la gente y luego su hijo va por ahí salvándola?

-Si, correcto.

     -Eso parece un turbio negocio familiar en el que no quiero verme envuelto.