lunes, 16 de enero de 2012

Cuando no hay solución posible

Él (frente al ordenador): Cariño, ¿has cambiado la contraseña?


Ella (desde la cocina): Sí mi amor.


Él (impaciente): ¿Me puedes decir cual es?


Ella: ¡Sí!, la fecha en que nos conocimos.
 
Él: ¡La hemos cagado!

Es hora de comprar otro ordenador.