martes, 26 de abril de 2011

El diario de un perro y el diario de un gato

DIARIO DE UN PERRO

8:00 am: ¡Comida! ¡Mi favorita!
9:00 am: ¡Un paseo en coche! ¡Qué bien!
9:50 am: ¡Un paseo por el parque! ¡Justo lo que más me gusta!
10:30 am: ¡Qué bien, que me han acariciado!
12:00 pm: ¡La comida! ¡Mi favorita!
1:00 pm: ¡Qué bien me lo he pasado jugando en el jardín!
3:00 pm: ¡Qué gusto meneando el rabo cuando veo a mis dueños!
7:00 pm: ¡He jugado a la pelota! ¡Genial!
11:00 pm: ¡A dormir a la cama! ¡Menudo día tan fantástico he pasado!


DIARIO DE UN GATO.

Día 972 de mi cautiverio. Mis captores siguen provocándome con objetos colgantes, pequeñas cuerdas, bolas, y tonterías por el estilo. Han cenado una comida espléndida con abundante carne, mientras que a mí y a los otros internos nos han dado una especie de bolitas secas y asquerosas. He manifestado mi desprecio pero al final me las he comido porque tengo que mantener mis fuerzas.
Lo único que me mantiene con vida es la esperanza de escapar algún día. He vomitado sobre la alfombra para mostrarles mi indignación.

Día 973 de mi cautiverio. Hoy he decapitado un ratón y he depositado su cuerpo a los pies de mis captores, con la intención de despertar el miedo en sus corazones, ya que este acto demuestra de lo que soy capaz. Sin embargo, se mostraron condescendientes conmigo y alabaron mi hazaña. ¡Bastardos!
Más tarde han mantenido una reunión gastronómica con sus cómplices. Fui recluido en una estancia incomunicada de la casa. Pero podía escuchar sus voces y el olor a comida. Les oí decir que mi confinamiento se debía al poder que tengo sobre algunas personas para provocarles "alergias". Tengo que descubrir más acerca de este tema y como usarlo en su contra.

Día 974 de mi cautiverio. Hoy casi tuve éxito tratando de asesinar a uno de mis torturadores, me abalancé sobre sus pies tratando de hacerle perder el equilibrio mientras caminaba. Tengo que volver a intentarlo mañana, pero esta vez en lo alto de las escaleras.

Día 975 de mi cautiverio. Estoy convencido de que los otros prisioneros de la casa son esbirros y soplones. El perro recibe privilegios especiales. Lo dejan salir 2 o 3 veces al día, y parece no importarle regresar. Obviamente es un poco retrasado.
El canario es sin duda un espía. Observo regularmente como se comunica con los guardianes, esta claro que les informa de cada uno de mis movimientos. Le han proporcionado una custodia segura en un lugar bien elevado, donde yo no puedo alcanzarlo. Así que está seguro. De momento.....