miércoles, 1 de septiembre de 2010

CARTA A UN JEFE

Esta es una carta que me encontré en Webalia y que me gustaría compartir. Es una carta dedicada a un jefe, y seguramente muchos se sentirán identificados con ella. Yo creo que responde a la pregunta: ¿Si tuvieras que escribirle una carta a tu jefe diciéndole sinceramente lo que piensas, que escribirías?

Al jefe con cariño,


Te escribo esta carta porque es necesario que nos comuniquemos. No quiero luchar contigo. Me siento mal cuando lo hago. Muchas veces preferiría renunciar a lo que en justicia me corresponde, o permitirte que nos conduzcas a todos por un camino erróneo antes que enfrentarme a ti. Claro que, hasta hace poco muchas veces pensaba que tú eras más sabio que yo y que nuestras diferencias se debían al choque entre mi ignorancia y tu conocimiento. Hoy sé que no es así.

Tenemos modos distintos de ver nuestra realidad. A veces creo que, de hecho, vivimos realidades diferentes. Y mi visión es tan digna, tan legítima, tan respetable como la tuya. Mis intereses tan defendibles como los tuyos. Y aquí es donde debemos buscar un punto de encuentro.


No te empeñes en imponerme tu mayor fuerza actual, en engañarme o confundirme, en tratar de amedrentarme. Todo será inútil. Tu fuerza se desvanecerá algún día, la verdad acabará saliendo a la luz.

¿Sabes? Yo soy más fuerte de lo que pensé. Mi poder surge de la unión de muchas pequeñas voluntades que vamos despertando día a día y que ofrecemos con generosidad nuestros corazones y nuestras mentes para avanzar hacia la conquista de todo el respeto, la dignidad y la participación que realmente merecemos. Te invito a que te replantees tu actual lógica de gestión y te beneficies de nuestra fuerza a través de esquemas más participativos que nos acerquen a todos a objetivos consensuados.

Sé que cuando te obstinas en combatirme no es una cuestión de “mala intención”, seguro. Es una cuestión de miedo. Y espero que no reacciones a la defensiva ante esa palabra. Todos tenemos miedos, pero están ahí precisamente para vencerlos. Te he visto a veces temer que no respetemos tu autoridad y reaccionar con autoritarismo, o temer parecer débil o incompetente si reconocieras un error, o simplemente no saber qué hacer y preferir no hacer nada antes que asumirlo. Son mis miedos también, ¿cómo no habría de comprenderlos? Pero desde tu cargo, si no te enfrentas a ello y lo controlas, las consecuencias nos alcanzan a todos y no benefician a nadie en absoluto.


Hoy sé que no hay maldad sin malas intenciones y por eso te escribo esta carta.


Espero que te des cuenta de cuánto podríamos conseguir empresas, instituciones y trabajadores trabajando en consenso. Aportando y cediendo cada uno en un entorno de transparencia, respeto, honestidad y (¿porqué no? ) ambiciones compartidas. No me pidas que me apriete el cinturón ahora y te calles mientras los beneficios de las buenas rachas van a parar a tu cuenta corriente. Sé honesto y no pretendas ser el único que gane siempre. Si ganamos todos será mejor.


Sé que estás muy ocupado, y a mí me espera mi familia para cenar, así que con esta llamada a la reflexión te dejo hasta mañana.


Cordialmente,

Fuente: webalia