lunes, 21 de diciembre de 2009

EL TONTO QUE NO ERA TAN TONTO

En un pequeño pueblo, un grupo de paisanos se divertía a costa del tonto del lugar, un pobre muchacho que no era muy inteligente, el cual vivía de hacer pequeños recados y de limosnas.

Todos los días algunos hombres llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 40 reales y otra de menor tamaño pero de 200 reales.
El siempre cogía la más grande y menos valiosa, lo cual era motivo de risas por parte de todos.

Un día, un buen hombre que observaba al grupo divertirse a costa del muchacho, le llamó a un lado y le preguntó si es que aún no se había dado cuenta de que la moneda de mayor tamaño valía menos, y este le contesto:

- Shsss... Lo sé, no soy tan tonto, vale exactamente 5 veces menos, pero el día que escoja la otra, el jueguecito se acaba y no voy a ganar más mi moneda.

De aquí podemos sacar varias moralejas:

- La primera: Quien parece tonto, no siempre lo es.

- La segunda: ¿Cuales eran los verdaderos tontos de la historia?

- La tercera: Una ambición desmedida puede cortar tu fuente de ingresos.

Podemos estar bien aunque los otros no tengan una buena opinión de nosotros. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensen de nosotros, sino lo que piensa uno de si mismo.

Nuestro personaje era un hombre inteligente que aparentaba ser tonto delante de unos tontos que aparentaban ser inteligentes.