domingo, 15 de febrero de 2009

14- CERRANDO PUBS POR QUEEN'S PARK Y HARROW ROAD.

"NO TE TOMES LA VIDA DEMASIADO EN SERIO, DE TODAS FORMAS NO SALDRÁS VIVO DE ESTA"

En mi segundo día en casa Maruja conocí a los hermanos Abaitua, Juan y Antón, de Bilbao oye... Con los que todavía mantengo contacto, especialmente con Antón.
Mi primer encuentro con Antón fue bastante escabroso. Un buen día por la tarde, salí de mi habitación que estaba frente a la "cocina", y me dispuse a prepararme un café. Noté que en un un hornillo había un pequeño cazo de leche calentándose.

Iván y Edú pululaban por el salón, donde también estaba Antón. Lo vi de lejos y me pareció bastante serio. Rondaba los treinta años, y en esa época lucía unas melenas escasas que le daban un aire perturbador. O esa fue mi primera impresión.
Unos momentos más tarde estábamos yo y Edu en la cocina, quejándonos de que no había tías en la casa, y de lo cara que estaba la vida en Londres. Cuando de repente veo que la leche que se estaba calentando en el cazo empieza a hervir. Sin saber siquiera de quién era, apagué el fuego rápidamente antes de que se desbordara. Justo en ese preciso momento, aparece Antón, que furioso e indignado me dice, pero que he hecho, porque c*****s le he apagado el fuego.
Yo, confuso y desconcertado, le digo: " Pero es que la leche estaba a punto de salirse". Y él me responde: " Es que a mí me gusta que se salga".
La explicación es que cuando la leche hierve hace espuma, y cuanto más hierve más espuma hace: Leche+espuma+café=capuchino.
Con el paso de los días conocí mejor a Antón y me di cuenta que no tenía nada que ver con aquel sujeto iracundo con el que yo creía haberme topado. Todo lo contrario, resultó ser una de las personas más nobles que he conocido. Que curiosa es la vida.

En esos tiempos no teníamos acceso a Internet como ahora, pero tampoco lo necesitábamos. Además, si querías saber algo, se lo preguntabas a Antón. Lo sabía absolutamente todo acerca de todo. Era la Wikipedia de esa época. Aparte de eso llevaba bastante tiempo en Londres y te podía asesorar sobre cualquier tema burocrático.
Roberto también llevaba tiempo en Londres, y era un cinéfilo empedernido. Su interés por las películas de Walt Disney rozaba lo irracional. También, según me habían dicho, hacía viajes astrales desde su cama..... No comment.
También, comentaban las malas lenguas, que Roberto era un espía, el infiltrado de Maruja, a la que ponía al tanto de todas nuestras andanzas.
Aparte de estás peculiaridades era muy amable y servicial. Siempre dispuesto a echarte una mano.

Carlos, o tal vez debería decir Karlos, era disidente por naturaleza, que aparte de hablar por los codos tenía opiniones firmes e inamovibles. Era inútil discutir con él, le tenías que dar la razón rápidamente. Le gustaba discrepar y argumentar sobre lo que fuese, si no le dabas un tema, él se lo buscaba. Disfrutaba con ello.
No he vuelto a saber de él desde esa época.

Recuerdo un viernes por la noche, yo, Iván y Carlos que nos fuimos a tomar unas pintas al pub local. Y a las once, cuando iban a cerrar, vemos que aún hay bastante ambiente en el pub irlandés de al lado. Carlos dijo: "Ostras, vamos a este que cierra más tarde". Y allí nos metimos.
Resulta que celebraban algo, puede que fuese Saint Patrick's Day (fiesta nacional en Irlanda y en los pubs irlandeses en todo el mundo).
La gente bebía, bailaba y reía. Así que nos vamos para la barra y ante nuestro asombro, nos empiezan a servir pintas de Guinness por la cara, y nosotros para no hacerles un feo empezamos a beber. Comenzamos a charlar y bromear con los paisanos que allí había, y que iban peor que nosotros, una gente muy maja por cierto. Carlos le decía a uno que se sentía muy identificado con Irlanda, y el nacionalismo Irlandés, después se agarraban y se daban palmadas en la espalda. Iván otro tanto de lo mismo. Yo no paraba de reírme. Aquello más que un pub parecía un circo. A mí me vino muy bien porque las propiedades de la cebada hicieron que me soltara hablando Inglés. Las palabras fluían solas, no necesitaba pensar antes de decir una frase. A partir de ese día hablé un poco mejor Inglés.

Al final, a la una y pico de la mañana se acaba la fiesta y nos cierran el pub. De vuelta a casa, caminando por Harrow Road, escuchamos una música lejana que despertó nuestra curiosidad. Estaban celebrando una fiesta en el segundo piso de un bloque de apartamentos.
Nosotros que íbamos lanzados y teníamos ganas de fiesta, buscamos la puerta de acceso y empezamos a llamar reiteradamente. Un tío sale a la ventana y nos dice: "What's up mates". Y nosotros le pedimos si nos pueden abrir la puerta. Pero nos dice que es una fiesta privada y que no estamos invitados.
A pesar de todo, se nos metió en la cabeza, sobre todo a Carlos, que teníamos que asistir a aquella fiesta fuese como fuese. Así que decidimos esperar en la puerta a que entrara o saliera alguien para poder entrar.
Al final llegó una chica muy parlanchina a la que le hicimos gracia, y convenció a los anfitriones de la fiesta para que nos dejaran entrar..... Ya lo dice el dicho, tiran más dos tetas que dos carretas.

La verdad, no sé como salimos ilesos de aquella fiesta porque nos comimos su comida, nos bebimos su bebida, y cuando hicieron una recolecta para ir a buscar más provisiones al 7-Eleven (franquicia de tiendas abiertas 24 horas), resulta que nosotros no teníamos un duro. Lo peor de todo era que a Iván le hacía gracia la situación y se estaba conteniendo la risa.

Llegamos a casa pasadas las cinco de la mañana, y despertamos a Edu con nuestro cánticos. El pobre se tenía que levantar a las seis y media de la mañana para ir a darle vueltas a las hamburguesas al Macdonal's. Para vengarse, como compartíamos habitación, atrancó la puerta con el armario desde dentro para que yo y Iván no pudiésemos entrar.
Desperté junto a Iván, en el sofá del salón, con un dolor de cabeza impresionante.