viernes, 2 de enero de 2009

5- HOGAR DE PASO


"LONDRES, DONDE TODO ES ETERNAMENTE PASAJERO"

Salí de la oficina del "Meeting Point" con un mapa a grandes rasgos de Queen's Park. Tenía que volver a coger 2 lineas de metro para llegar, una vez allí buscar una calle llamada "Bravington Road", donde estaba mi nuevo hogar, al menos las próximas 2 semanas.

Al salir de la estación de Queen's Park no conseguía orientarme, ya que el mapa que me habían dado era un tanto engañoso y precario. Me acerqué a preguntar a una joven viandante que huyó despavorida antes de que pudiera abrir la boca. Después de unos cuantos "excuse me...", logré llamar la atención de un paisano que me indicó hacia donde me tenía que dirigir, aunque no estaba muy seguro si me daba instruciones o si blasfemaba.

Eché a andar y al final encontré la calle, la recorrí hasta encontrar el número doscientos quien sabe cuanto y llamé al timbre. Un par de tipos con atuendo de vídeo clip de
AC/DC me recibieron -¡Como mola!-, pensé.
Me acompañaron a la parte de atrás de la casa y salimos a una especie de jardín, bueno más que un jardín era el vertedero de los trastos viejos. Allí estaba la oficina, una vieja caseta de madera que solo la abrían por las mañanas y luego la cerraban con cuatro candados el resto del día. En su interior estaba jhon, un tipo con pinta de ganster que lucia orgulloso un tatuaje en su labio inferior, -que dolor-. Me dijo que tenía que dejar un depósito en concepto de fianza la cual me devolverían cuando dejara la casa, eso sí tenía que avisar con una semana de antelación como mínimo, a poder ser dos.
Me dio unas llaves y me mostró mi habitación que compartiría con otro chico que vendría esa misma noche. Era un cuarto simple pero limpio, había dos camas, un pequeño armario empotrado, una mesilla de noche y un mini frigorífico en una esquina que hacía un ruido infernal.

Esta residencia la formaban dos casas de estilo victoriano que se comunicaban entre sí en su interior. Había tres plantas más una buhardilla, las más de veinte habitaciones que había eran casi todas dobles y tenían cerraduras individuales. Los baños y duchas estaban distribuidos entre las varias plantas, y las cocinas eran dos, una en la planta baja y otra en la primera planta. Las zonas de encuentro social eran los pasillos o las cocinas.

Poco después de acomodarme llegó el que iba a ser mi compañero de habitación, se llamaba Raúl y era de Madrid, ya había estado en Londres un par de semanas con anterioridad, y también había estado viviendo en Nueva York durante 3 meses. Nos interrogamos mutuamente durante unos 15 minutos y después se fue pitando, dijo que tenía unos conocidos en Londres y que había quedado con ellos para ver si le podían echar una mano con lo del trabajo y alojamiento, porque nada más entrar en la casa dijo: -yo aquí no me quedo-.

Esa misma noche conocí por los pasillos de la casa a 2 españoles, una española, dos italianos, una francesa y un ruso. Lo que más abundaba eran Italianos y Españoles. Cada día se iba o venía alguien, era imposible conocer a todo el mundo, pero se respiraba muy buen ambiente.

Eran ya las diez de la noche, busqué la ducha más cercana, me duché y comí un bocata que tenía en la mochila. Después me desplomé en la cama y me quedé dormido al instante.